Amor amor amor

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"Te doy mi corazón…". Ilustración del manuscrito del siglo XIV de la Novela de Alexandre.

“Te doy mi corazón…”. Ilustración del manuscrito medieval de la Novela de Alexandre (siglo XIV).

por Lilliana Ramos Collado

Recuerdo la primera vez que escuché a Shakira, junto a Miguel Bosé, interpretar “Si tú no vuelves”, parte de disco titulado Papito que es, de hecho, un disco perfecto. [Escucha la canción y disfruta el vídeo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=0FXHti3r_dQPapito da cuenta de los amores musicales de Bosé con tantos de sus amigos cantantes. En la letra atropellada de esa canción quejosa y hermosa, creí encontrar el catálogo de males del amor: pérdida, lejanía, noche, requiebro. Pensé en ese “amor lejano” cocinado a fuego lento en el siglo XII en Francia, que a la vez emulaba los requiebros de un Tibulo, de un Propercio y de un Ovidio, igualmente tristes, desolados, abandonados, y hambrientos de recuperar un amor en fuga, quienes escribieron tantas y tantas “elegías eróticas” en la Antigüedad…

Que todavía hoy los boleros se acerquen al amor desde ese repertorio antiguo y medieval de soledades y desolaciones da mucho que hablar: quizás el hecho de que el amor siempre sea uno y el mismo; y su consecuencia: el amor no viene a nosotros para hacernos felices. El ser amado, al decir de Jacques Lacan, es un conversante inhumano, cuyas palabras nunca traen el cuerpo de la mano. El amor nos saca a todos ese jugo doloroso que llamamos “lágrimas”. Sigue leyendo

Letras viajeras

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Nuestro país literario merece viajar con su historia completa, con sus baches, con sus silencios, y hasta con sus desaciertos. Sólo así el país  y su literatura parecerán verdaderos.

por Lilliana Ramos Collado

Escuchando a unos queridos amigos y colegas hablar de lo que necesitamos los escritores puertorriqueños para proyectarnos más allá de nuestras playas, pensé qué fácil era la vida de los escritores antiguos, medievales, renacentistas, barrocos, neoclásicos, románticos… Como si antes de tecnologías como la imprenta, los conceptos de diseño, paginación, encuadernación… como si antes de la invención del tipo de plomo o de la nota al calce, todo hubiera sido sencillo. Cada época literaria plantea retos en la materialidad de la expresión, siendo el libro en sí una tecnología como antes lo fueron el desarrollo de la memoria y la rima cantada, el rollo de papiro, o la talla en piedra o en tabletas de cera.

Hoy las tecnologías individualizadas permiten que cualquiera publique cualquier cosa, pero eso nada tiene que ver con ganar lectores en cantidades crecientes, diversificar nuestra producción literaria, o capturar el ojo de la crítica. Sigue leyendo

¿Qué es lo que el cine me da?

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Sí, las imágenes son demasiado grandes y la gente hace cosas en las películas que resultan inexplicables en la vida real…

Incendies

Denis Villeneuve, Incendies (2010).

por Lilliana Ramos Collado

Una se sienta en la sala de cine y lo primero que experimenta es la oscuridad, el silencio forzado, una silla demasiado incómoda. Se forma una comunidad de espectadores en filas estrictas, todos mirando hacia el frente, los ojos esclavos de la imagen que parpadeará proyectada en un telón. La experiencia del cine es a la vez solitaria y solidaria. Solitaria por la indeseabilidad de murmurar con el vecino, y solidaria porque nos sabemos acompañados de mucha gente que observa lo mismo que nosotros. Estamos en un vecindario cuyos lazos quedan quebrados por la norma de etiqueta del lugar: mirar hacia el frente y guardar silencio. Sigue leyendo

Edificio y memoria

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Un edificio que se conserva igual, por la razón que sea, ya ha dejado hace rato de sernos útil.

por Lilliana Ramos Collado

En cada edificio late la promesa de la ruina. El tiempo desgasta sus nítidos perfiles, pero no es el tiempo, sino actos humanos y actos naturales los que van inscribiendo en sus muros la sucesión de presentes a la cual toda cosa viva y muerta da la cara diariamente. La ruina es y no es deterioro, pues aquello que el tiempo quita o añade va formando una historia del edificio. Y así, el edificio, a lo largo de su vida quizás azarosa, se convierte en una antología de tiempos. Sigue leyendo

Desde la calle, observo la ciudad

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En Santurce tenemos un ejemplo inquietante y singular del ‘in-between’.

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Por Lilliana Ramos Collado

Unos le llaman “no lugar”, otros le llaman “periferia”, aún otros le llaman simplemente “instersticio”, pero todos se refieren al carácter otromundano de algunos sectores de la urbe tardomoderna. El “in-between”, lo “intersticial”, va al alma de lo excéntrico, lo fuera de ruta, o, para Freud, lo ominoso pues sus rasgos son aquellos de una Otredad forzada e ideada desde una mismidad hegemónica, cuya propia identidad ha sido vaciada y se encuentra, como quien dice, semánticamente disponible. En el “in-between” puede ocurrir cualquier cosa, y ese “happenstance” provoca desazón, intranquilidad, porque esa apertura al azar de lo no cartografiado invita al disloque de las tramas y al desamparo de perder la ruta en la jungla de la ciudad. Sigue leyendo

El libro es un mundo, el mundo es un libro

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por Lilliana Ramos Collado

 ¿Cómo recuperarnos de la muerte de tantas editoriales, de tantas librerías hoy desaparecidas?

Ann Hamilton. "Book Ball", de la instalación "Lineament".

Ann Hamilton. “Book Ball”, de la instalación “Lineament” (1994).

Liber mundi le llamaban en la Edad Media a nuestro enorme entorno lleno de misterios, y valía la pena para aquellos humanos, hundidos en la incertidumbre y la pobreza material, escrutar su mundo para conocerlo. Mientras el saber se fue reforzando con los siglos, ese libro planetario se fue haciendo menos ajeno. Lo que sí estaba claro es que ese libro hecho de árboles, de cielos oscuros, de mares enormes y de catástrofes, se iba haciendo más cercano, más fácil de leer. Pero sin duda, era necesario aprender a leerlo, buscar sus claves. Los habitantes de ese espacio-tiempo del Medioevo tenían que hacerse buenos lectores para aprovechar la sabiduría del libro del mundo. Sigue leyendo

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