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Nunca ha habido homología entre el arte y eso que llamamos lo real.

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por Lilliana Ramos Collado

Según la ciencia, las líneas paralelas no lo son. En nuestro universo curvo, las paralelas se unen en el infinito. Pero cuando los meros mortales hablamos de “paralelas”, queremos decir que esas líneas van en la misma dirección, pero no se juntarán jamás. La lengua popular y la ciencia están aquí en sabia contradicción.

Y así están estos universos en la exhibición de fotografía “Universos paralelos”, curada por Laura Bravo y José Gómez Isla, que estuvo en sala en la Galería Francisco Oller en el Recinto de Río Piedras de la Iupi, y que ahora mismo debe estar viajando hacia una sala en la Universidad de Salamanca llevando en la maleta a 6 fotógrafos puertorriqueños y 6 españoles, cuyas obras configuran “universos paralelos”: España y Puerto Rico.

Lo que, según los curadores, estos 12 fotógrafos tienen en común es que “no abjuran abiertamente del carácter documental ni tampoco del ficcional que les proporciona el medio.” Siendo la fotografía, según los curadores, un “acta notarial del mundo, es decir, en calidad de registro icónico y a su vez de espejo deformante de la realidad”, los fotógrafos incluidos en esta muestra aprovechan, literalmente, lo mejor de dos mundos, y por eso carecen de la ingenuidad de considerar la fotografía como registro fiel de lo real.

En general, la fotografía no ha pretendido ser registro fiel de lo real, o sólo lo ha sido intermitentemente. Debido a “limitaciones” del medio, durante décadas era casi imposible retratar la ciudad con gente en ella, pues la emulsión fotográfica era demasiado lenta en capturar la imagen de las personas en movimiento, y sólo registraba los edificios estáticos.

Las composiciones de los primeros fotógrafos imitaban la pintura impresionista, como en las famosas fotos de Julia Margaret Cameron. El realismo exagerado (pienso en el pimiento de Edward Weston) llevaba la imagen a lo monstruoso, y, en general, al construir historias a base de fotos, el fotoperiodismo siempre ha abrazado intencionalmente la ficción ideológica. Ni que hablar de la fotografía publicitaria…

Universos paralelos. Transvergencias fotográficas entre España y Puerto Rico. Laura Bravo y José Gómez Isla. Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y Universidad de Salamanca (2014).

“Universos paralelos. Transvergencias fotográficas entre España y Puerto Rico”. Laura Bravo y José Gómez Isla. Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y Universidad de Salamanca (2014).

En todo caso, la pregunta que plantea el catálogo de esta exposición transatlántica es la de siempre: ¿cuál es la relación entre la foto y aquello que fue su “modelo” o su “sujeto”? En esta expo, la contestación de los curadores es fundamentalmente “temática”: las técnicas fotográficas mismas devienen “asuntos” en la imagen y mecanismos que sustentan “evocaciones” semejantes entre los fotógrafos españoles y los puertorriqueños.

Y aquí una nota sobre el arte. Según los curadores de esta exhibición y autores del ensayo del catálogo, estamos ante propuestas “reflexivas” en torno a la realidad circundante y también hacia el medio fotográfico mismo, reflexiones que desembocan en la construcción de “mundos alternativos” a la experiencia cotidiana. Este verismo redunda en el hecho de que el arte, incluso el realista, es siempre un desvío. No propone otras realidades, sino otras versiones de nuestras ideas de lo real. Los medios artísticos siempre distorsionan el modelo al que alude la imagen. Nunca ha habido homología entre el arte y eso que llamamos lo real.

Y aquí una nota sobre la curaduría de esta exhibición: Las similitudes entre estos “universos paralelos” son tan palmarias —y hay tan poco desvío entre ellas— que detecto que se ha caído en la tentación de obviar lo diferente y concentrarse en lo similar. Se olvida, pues, que los contrastes son tan necesarios como las similitudes, pues nos hablan de la creatividad misma de cada uno de los artistas representados. El universo fotográfico exhibe propuestas diversas, y quizás aquí se ha escatimado en presentar ese trasfondo de diversidad, concentrándose en una mismidad que limita la visión que se busca proponer.

Habiendo dicho esto, digo también que disfruté inmensamente ver la producción de los individuos que exhibieron aquí: de Puerto Rico, Miritza Castillo, Tari Berozi, Quintín Rivera, Raquel Torres Arzola, Mónica Félix y Jason Mena; y de España, Carlos Chavarría, Fernando Durán, Alberto Feijóo, Erik von Frankenberg e Iraida Lombardía. ¡Enhorabuena!

[Esta reseña se publicó originalmente en El Nuevo Día el 6 de abril de 2014]