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FRANKENSTEIN. Mary Shelley. WW Norton & Company (Reimp. 2013).

FRANKENSTEIN. Mary Shelley. WW Norton & Company (Reimp. 2013).

Frankenstein es una novela sobre padres e hijos, el bien y el mal, y los conflictos de identidad y responsabilidad social que nos agobian aún hoy día

por Lilliana Ramos Collado

Frankenstein es una novela perfecta. Escrita y publicada anónimamente por Mary Shelley cuando apenas tenía 18 años, su importancia creció lentamente y, al día de hoy, es la novela “gótica” más leída en Occidente. Compleja, fascinante, extraordinariamente bien narrada, con una historia que agarra al lector, Frankenstein es el sueño de tod@ escritor@.

Hija de Mary Wollstonecraft  —feminista que murió de parto diez días después de nacer la niña Mary Godwin (luego Shelley)— y del pensador político William Godwin, Mary tuvo desde pequeña una densa vida intelectual. Varios años después de de conocer al poeta Percy Bysshe Shelley, y fugarse con él, su vida da un giro: en Suiza, en una velada famosa en 1817, los amigos de la pareja entablan una competencia para escribir un cuento de vampiros y aparecidos. Mary será la única que se muestre a la altura del reto y, luego de un sueño, comienza a escribir lo que luego será Frankenstein.

La novela de Mary Shelley empieza con las cartas de R. Walton a su hermana sobre sus preparativos para zarpar hacia el Polo Norte con el propósito de descubrir “nuevas realidades” y enfrentar “nuevos retos”. Una vez de viaje hacia el Polo Norte, Walton salva del mar a un moribundo enjuto y melancólico —que resulta ser Víctor Frankenstein— quien le narrará su biografía, una historia totalmente extraordinaria e inesperada: siendo estudiante en la Universidad de Ingoldstat, en un acto de soberbia errada creó, en su laboratorio —que él llama “my workshop of filthy creation”—, una horrible criatura que amenaza a la humanidad. De hecho, Víctor se encuentra en el Polo Norte pues hacia este lugar a escapado el “monstruo” que él debe perseguir y matar.

Víctor narra a Walton en detalle su vida acomodada en Ginebra, su inconformidad social, su deseo de genio y de fama, que le lleva a tratar de manipular la naturaleza y construir un ser vivo en el laboratorio. La construcción de la criatura es narrada en sumo detalle —salvo el momento clave en que se le da vida a la nueva criatura, pues se trata de un “secreto peligroso”. La escena en que la criatura abre los ojos es impresionante. Víctor, aterrorizado, la abandona. Cuando regresa a su laboratorio, la criatura se ha ido. Lo que sigue es el relato de cómo Víctor retorna a su casa enfermo y arrepentido.

Comienzan a ocurrirle terribles accidentes a Víctor y, eventualmente, se topa con la criatura furibunda por haber sido abandonada. La criatura le invita a conversar en su cueva en la ladera de uno de los altos picachos de los Alpes suizos, y allí, frente a una hoguera, ante un paisaje sublime, el monstruo cuenta su historia a su “padre”. La escena es sobrecogedora. Como a Víctor le resulta imposible mirar la cara horrible de su criatura, el monstruo, gentilmente, le tapa los ojos con sus manos gigantes.

El monstruo es sabio, articulado y le cuenta a Víctor su historia desde el momento en que fue abandonado en el laboratorio  hasta que se encuentra con su creador en los Alpes. Es el relato trágico de un huérfano cuya fealdad le aparta de la comunidad, que vive huyendo, que aprende a hablar escuchando por las rendijas de una casa a sus habitantes, que sufre maltrato, y que va aprendiendo a odiar al que lo abandonó y a la humanidad entera. El monstruo le pide a Víctor que cree una pareja para él, y le amenaza con matar a su familia si no lo hace. Victor accede y se retira a una isla desolada para allí trabajar en la nueva criatura. Desiste, destruye el nuevo engendro, e incurre en la ira del monstruo quien le promete: “Estaré contigo en tu noche de bodas”. Y así ocurre. Una vez Víctor se casa con su prima, el monstruo estrangula a la recién casada en su lecho de bodas, y allí la encuentra Víctor exangüe. Ve una figura en la ventana: es el monstruo que sonríe satisfecho de su crimen. La vida de Víctor se vuelve una pesadilla: de ahí en adelante, no hará otra cosa que perseguir a la criatura para matarla.

Aquí el relato regresa al Polo Norte, donde Walton le cuenta por carta a su hermana que Víctor ha muerto y que esa misma noche Walton escuchó rugidos en la habitación donde estaba el cadáver. Entró en ella y vio al monstruo llorando sobre su creador ya muerto, despotricando contra él para luego saltar ágilmente por la ventana. La novela termina con Walton mirando al monstruo perderse en la noche helada del Polo Norte.

Frankenstein es una novela sobre padres e hijos, sobre el bien y el mal, pero sobre todo sobre conflictos de identidad y responsabilidad social, sobre la lucha de clases y sobre la diferencia de género. Con tres narradores —Walton, Frankenstein y el monstruo— y una elaboración extraordinaria de escenas y aventuras, los personajes se van construyendo a base de identidades ricamente matizadas en que sustentar la urgente temática del libro.

Novela que reta y atrapa a lectores de todas las edades, resulta ser inolvidable. Regresar a ella en la nueva reimpresión de Norton ha sido un verdadero placer que quiero compartir con ustedes, mis lectores.

[Publicada originalmente en El Nuevo Día el 26 de enero de 2014.]

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