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por Lilliana Ramos Collado

WAYS OF SEEING. John Berger. Londres: Penguin Books (2013)

WAYS OF SEEING. John Berger. Londres: Penguin Books (2013)

 “Este libro pionero transformó la teoría del arte y la forma en que doña Pepa y doña Pancha veían el mundo, un libro que trascendió el espacio de la academia y abrazó una popularidad creciente”

Lo confieso de rodillas: éste es mi libro favorito de todos los tiempos. Todavía conservo mi primer ejemplar, crucificado por la pluma y sangrando tinta, adquirido en Brentanos (Nueva York) en 1973, recién salido de alguna imprenta londinense. Lo agarré porque el texto comenzaba en la portada, acompañado de una extraña pintura de Magritte en la cual se pareaban mal las palabras y las cosas. Cada vez que lo veo, lo vuelvo a comprar y, sin miramientos, lo echo pa’lante.

Basado en una serie de televisión de la British Broadcasting Corporation titulada Ways of seeing, en la cual John Berger pormenorizaba diversos espectáculos de la mirada, nos advertía, gracias a los movimientos de cámara, que lo importante no es nuestra mirada, sino nuestro “modo de ver”. Tenemos punto de vista, de modo que no existen ni la mirada ingenua, ni la mirada universal.

El programa, que arrasó con los ratings cuando fue lanzado en 1971 (búscalo en YouTube), se convirtió en un libro que pareó, como el programa de TV, imágenes y palabras. Como en el programa, en el libro a veces sólo vemos imágenes, y otras veces, sólo palabras. Era un libro sin precedentes por su contenido y por su diseño: una pequeña caja de sorpresas.

La premisa: cada comunidad tiene su modo de ver, sea a base de clase social, de etnia o de época. Este modo de ver se vuelve indetectable, y lo confundimos con la realidad. Por eso, nos parece que la nuestra es la única manera de ver.

Desde esta premisa, Berger explora los distintos tipos de imágenes al uso desde el Renacimiento y nos comunica lo que nuestro modo de ver significa. Al mezclar pinturas al óleo y fotografías, obras de arte y anuncios publicitarios, paisajes y personas, etc., Berger va desmontando el modo de ver europeo como una gran lección política, abonando a la idea de que toda mirada es, de hecho, “política”.

Hay capítulos enteros que sólo contienen imágenes, en mezclas insospechadas. Es esa exposición a la imagen descontextualizada lo que nos ayuda a detectar nuestro “modo de ver”. Mientras avanza el alud de pinturas y de fotos, vamos comprendiendo la pose repetitiva del poder, la pose repetitiva y aquiescente de la mujer, la pose expectante del niño, el paisaje capturado por la clase social, la veleidad y las trampas de la publicidad, la naturaleza fabricada y falsa de toda imagen.

Mi capítulo favorito está dedicado a la imagen de la mujer en Occidente. Es Berger quien encauza el feminismo temprano al decir: “La mujer está dividida: la que mira, y la que se mira como el hombre la mira. Por eso la mujer está hendida en dos: la vigilante y la vigilada.” Es decir, para poder conocer su lugar en el mundo, la mujer anticipa la mirada masculina y moldea su conducta según las expectativas de esa mirada otra. Dice Berger, “la mujer se convierte en una ‘vista’ de sí misma.” Es decir, en un paisaje propiedad de otro, y plegado a la voluntad del otro. Volveremos a ver esta idea en los estudios postcoloniales: el colonizado es también un sujeto hendido entre su propia vigilancia y la vigilancia del colonizador.

Leo hoy de nuevo, en el “reprint” de 2013, este libro pionero que transformó la teoría del arte y la forma en que doña Pepa y doña Pancha veían el mundo, un libro que trascendió el espacio de la academia y abrazó una popularidad creciente, un libro que nunca se ha dejado de leer y que seguimos disfrutando por su búsqueda inquieta, por su inteligencia generosa, por la contundencia de sus argumentos, y por la abundancia de imágenes que nos permiten insertarnos en la modernidad y andar por ella como por nuestra casa. Por medio de palabra e imagen, afinamos nuestros ojos para ver mejor, es decir, para entender que vemos de cierta forma, y saber que ésta no es la única forma de ver el mundo.

 

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