“No sólo la memoria y la identidad se “transustancian” gracias a su soporte o medio de transmisión. Los medios y artefactos para recordar el pasado y mantenerlo vivo nos permiten diferenciar entre o pasado y lo memorable, y comprender el papel de la memoria en la cultura, el valor asignado al pasado, cómo la memoria es clave para delinear la identidad como un continuo, y en qué medida el presente —no el pasado— es esencial en la determinación de lo memorable y de lo identitario. Cada época y cultura tienen su “monumento”, su tecnología y sus artefactos para transmitir los saberes que garantizan la subsistencia del individuo y de la comunidad como instauradora de sentido.”

Bodegón con Teclado

por Lilliana Ramos Collado

 “La menzonga non è nel discorso, è nelle cose.” —Italo Calvino, Le città invisibili

 0.  Embocadura: hacia el “monumento”

El mundo entero parece haber sido arropado por “la ola gigantesca de la memoria”, afirman Pierre Nora y otros estudiosos en trabajos recientes: surgen nuevos vínculos entre el respeto por el pasado —sea real o imaginario— y un sentido de pertenencia, de conciencia colectiva e individual, de memoria y de identidad. Países, sectores sociales, comunidades, y grupos familiares, étnicos o de género, están replanteando su relación con el pasado.[1] Este replanteamiento, no siempre sistemático o erudito, les ha invitado a criticar las versiones oficiales de la historia [2], a recuperar áreas de la historia reprimidas [3], a reclamar emblemas del pasado confiscados o suprimidos [4], a investigar su genealogía o sus raíces [5], y a instaurar eventos conmemorativos y museos

Ver la entrada original 12.140 palabras más

Anuncios