Estoy segura de que presenciar el encendido de las lámparas temprano en la mañana, y su ocaso al final de una dura jornada de expendio y dispendio, constituirá en tu memoria un hito del saber sobre Plaza Las Américas, una comprensión profunda que, abocada a sofocar la ‘pensée sauvage’ del consumo mágico, te habrá convertido en su más íntimo y desconocido antropólogo social. Mientras… para nosotros, tus amigos e incidentales compañeros de performance, conversar fue el regreso al círculo del fuego y de la palabra. En la Terraza de Plaza, sentados en desafío del consumo y entregados a la conversación, regresamos al espacio primitivo, vacante para poder ser poblado por pares en una comunidad —si bien frágil y efímera— ciertamente auroral.

Bodegón con Teclado

por Lilliana Ramos Collado

[En la madrugada del 21 de julio de 2009, Nelson Rivera, uno de nuestros más destacados dramaturgos, me invitó a un performance titulado Coge pa’Plaza y siéntate en la Terraza (A Frieda Medín), que ejecutaría en La Terraza de Plaza Las Américas ese mismo día, de 9:00 a.m. a 9:00 p.m. Su invitación echó a volar mi imaginación y, de inmediato, me puse a escribir, durante esas horitas antes del performance, este texto que registra el rumbo de mi pensamiento sobre la idea de la “plaza”… He reescrito algunos pocos pasajes y añadido notas y referencias para formalizar este escrito*, pero he preferido no sacrificar el tono coloquial de los e-mails originales.]

E-mail #1 a Nelson Rivera, 21 de julio de 2009, 10:43 a.m.

Nelson:

Gracias por la curiosa invitación a verte performear en La Terraza de Plaza Las Américas. Esta vez no te voy…

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