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Por Lilliana Ramos Collado*

Michael Linares, “Jamais original” (2009)

A Robert Hughes, el famoso crítico de arte de la revista Time, le interesa mucho la sorpresa —el “shock”— que el arte nuevo debe producir para ser aceptado por un espectador que busca verse sacudido por lo inédito, sorpresa que, en su libro The Shock of the New (1981), propuso como definitoria del arte “de los últimos cien años”. Al revisar su libro en 1991 para incluir los nuevos artistas de la década de 1980, su entusiasmo quedó severamente amortiguado por un arte que, según él, había traicionado la avasallante innovación de las vanguardias. “A dónde vamos desde aquí? ¿Qué vendrá después?”, repite Hughes al inventariar la, según él, escasa novedad de ese arte “novísimo” de los ‘80s. No sólo encontró poco originales a estos artistas, sino que le sorprendió la ignorancia de un público de arte que se dejaba embelezar por lo que él entendía era una gran falta de vitalidad.

Ciertamente, Hughes reaccionaba a una modalidad artística que floreció, precisamente, en los ‘80s: el gesto apropiativo, fundado, desde las vanguardias (y desde la obra de Marcel Duchamp, sobre todo) en procesos como el readymade, el collage y el montaje, que se nutren a su vez de actos deliberados de repetir, citar, copiar, simular, imitar, reemplazar, reflejar… La profunda actitud reflexiva implícita en la apropiación había ya incitado el arte conceptual a ponderar el qué y el cómo de las tradiciones modernistas y vanguardistas, y la legitimidad de seguir “innovando” la imagen sin innovar el concepto mismo de “artista”, de “obra”, de “material”, de “experiencia estética” y de “público”. La exposición titulada Found & Lost, del artista boricua Michael Linares, acogida por el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, retoma las tensiones y los frutos de la apropiación como vehículo para replantearse las responsabilidades culturales e ideológicas del arte actual. La sorpresa que produce Linares no tiene que ver con “lo nuevo” sino con “lo viejo”.  

LRC: Quisiera que comentaras  tus ideas acerca de la “obra previa” como “objeto encontrado”.

ML: En estas piezas me interesó mucho desarrollar la posición que ocupó el objeto dentro de la estética relacional. Se ve el objeto como culpable de una crisis. Me pareció que el concepto de la muerte del autor era más bien una excusa para librarte de muchas responsabilidades sobre las ideas, y empecé a cuestionarme qué tan crítica es la situación del objeto en términos de cuán crítica puede ser la situación de la idea en este tiempo. Y llegué a la teoría de que lo que está en crisis es la idea. Así, me interesó mucho partir del arte como readymade. El arte “hecho”.

 LRC: El objeto encontrado como la obra de arte misma… capturado para el “arte”…

ML: Por ejemplo, la cita que hago en You Never Asked Me to Be Perfect — Did You? a  la obra de Félix González Torres titulada Perfect Lovers es literalmente poética. Lo que más me interesa de su trabajo es la entropía, que es esencial a casi todos los trabajos de González Torres. En este caso, sería inevitable que los relojes se des-sincronizaran, que una de las baterías se agotara antes que la otra, y así se demostraba la entropía en el plano humano, en términos de la relación de González Torres con su novio, cómo uno de ellos iba a morir de SIDA antes que el otro. Investigando sobre la entropía encontré una cita de Vladimir Nabokov, según la cual la entropía puede ser ir en reversa, o lo obsoleto volver a ser vigente. Algo que tal vez hice al citar esta obra fue devolverle la vida a Félix González Torres de una forma simbólica, o más bien devolverle su vigencia. Creo que citarlo y ponderar sobre él, aportar a su trabajo, es devolverle la presencia, comprometiendo al espectador y al que adquiere sus trabajos… No dejar que sus trabajos se vuelvan obsoletos.

Michael Linares, “You never asked me to be perfect- Did you” (2009)

LRC: La pieza Perfect Lovers, de González Torres, es extraordinariamente nítida: la exposición directa de la fusión de los conceptos “copy” y “couple”. Tus obras participan de esta misma nitidez…

ML: En la mayoría de mis obras que trabajan con la apropiación o la alteración, trato de acercarme al issue de forma sutil. Quiero que la relocalización o la extensión sean muy sencillas. No me gusta añadir elementos innecesarios. Trato de evadir ornamentos. Me gusta ser lo más fiel posible a lo que estoy tratando de decir. No quiero que muera la intención original del artista.  En el caso de la cita de González Torres, la variación es casi imperceptible. Hay que fijarse que las manecillas de mis relojes van para atrás. En esta exposición exploré la relación entre la idea y la forma como una relación simbiótica, como una relación entre anfitrión y parásito, siendo el objeto el anfitrión y la idea el parásito.

Michael Linares, “Partial Truth” (2009)

LRC: Puede hablarse de apropiación, de cita… pero también puede hablarse de colaboración conceptual con el autor citado, ¿no? ML: Un buen ejemplo de esto es la piedra que lee “Verdad parcial”, un término filosófico profundísimo. Cito una obra de Bruce Nauman que es una losa de granito que tiene grabada la frase “Partial Truth”. Con la piedra de Nauman se hacían litografías que luego se vendían, y no la piedra. En mi trabajo, cancelé la intención original de Nauman y especulé sobre qué podría ser eso para mí, usar la piedra pero lo más cerca de su estado natural, siendo el primer objeto o cosa que el ser humano usó para construir sentido, diciendo, “esto puede ser la representación de un dios, la primera mesa, la unidad básica de cualquier construcción humana”. Me pregunto cuán cerca puede estar un objeto específico del objeto que llamamos “arte”. Poner esa piedra en el museo, y así hacer pertinente mi cuestionamiento. La idea es que el espectador se haga la misma pregunta, que no dé por sentado que eso es “arte”.  Que entienda que la frase “Verdad parcial” indica que el objeto puede ser arte, o no serlo, o serlo intermitentemente. Estoy incitando al espectador a hacerse esa pregunta, a especular sobre la originalidad y el origen del objeto de arte en su forma primitiva.

LRC: En tu obra Jamais original, me interesa mucho la forma en que captas el concepto original de Roland Barthes. ¿Podrías elaborar un poco sobre esto?

ML: Se trata de una frase extrapolada, manufacturada partiendo de ese texto teórico titulado La muerte del autor, donde Barthes resume la idea de que cada autor parte de la idea trabajada por un autor anterior, y por lo tanto ningún autor es original. Encontré en Internet una copia del documento original y me gustó mucho que se conservara y que todo el mundo pudiera copiarla. Quise hacer de éste un objeto redundante, que fuera tautológico, que se mirase a sí mismo, que se mirase en su historia. Quise manufacturarlo porque es algo que insiste en ese proceso mediante el cual se desvincula el producto de su productor.

LRC: Pero quizás, más que de la muerte del autor, podríamos hablar de un autor colectivo, constituido por relevos en el tiempo, como ocurría en la Antigüedad y en la Edad Media, cuando a nadie le importaba copiar o ser copiado. Se mantenía la idea de autor, pero no se le atribuía unicidad o singularidad en tanto era un colectivo el que se encargaba de la obra. Por los siglos de los siglos, nadie se ocupaba de  este asunto. La idea de originalidad es muy reciente. Yo podría decir que tu obra nos devuelve paradigmas cuyo valor había caído en desuso. Y podría yo decir, entonces, contrario a lo que afirmaste hace un rato, que la idea no está en crisis: está vivita y coleando, precisamente en esos relevos conceptuales. De modo que aquí yo veo una colaboración, irónica pero gozosa, que da cuenta también de una intelección sobre la obra de arte. El issue aquí es que tú también eres espectador de la obra de arte. Tú eres el lector de Roland Barthes. ¡Antes que nada, tú eres lector y espectador! ¡Y, luego, artista!

ML: Yo veo al artista de esta época más bien como un “coleccionista”, y creo que es una responsabilidad muy grande que existe en nuestra época. Tenemos un poder inmenso en nuestras manos, la responsabilidad con la cultura del mundo. Y una de las cosas que pasan por la mente al momento de hacer arte es la conservación, es la preservación, es la mirada al pasado, es ser un estudioso del tema, conocer la historia. Comparar la historia con ella misma. Y cuando digo que puede ser la idea la que está en crisis, lo que hago es culpar un acto irresponsable de parte del autor. Eso de desvincularse totalmente del objeto, como si fuera un ente independiente, como si pudiera hablar por sí sólo. En el caso de esta exposición, cada pieza es un objeto múltiple. Existen tres exposiciones exactamente iguales, aunque no de la pintura negra, de la cual hay solamente esta. Hay que entender que el mundo está lleno de basura, lleno de objetos que se vuelven obsoletos en tres días, y hay que bregar con esos productos, y hay que bregar con esas ideas, con esos modos de vida que no dejan  a uno “humanizarse”. Yo lo veo en el arte.

LRC: Habla un poco de los artistas que más te gustan… ¿A quién te gusta saquear? No me has hablado todavía de Woody Allen… de cómo lo usas en tu pieza What does it say to you?

ML: En la película, Play it Again, Sam (Herbert Ross, 1972), con guión de Woody Allen, se satiriza, a través del personaje de Allen, el sujeto en crisis de la modernidad. La película encaja bien en su momento: en el 1973, François Lyotard publica La condición postmoderna.  Yo coloco la película en la posición de un cuadro, y al espectador lo pongo como objeto de la mirada de los personajes en la película.

Michael Linares, “You lookin’ at me, You lookin’ at me, You lookin’ at me” (2009)

LRC: De frente a esta pieza, y al otro lado de la sala, está la pintura You Lookin’ at Me? You Lookin’ at Me? You Lookin’ at Me? , frase que enuncia el protagonista de Taxi Driver (Martin Scorcese, 1976), y que claramente conversa con el “Here’s lookin’ at you, kid”, que susurra Humphrey Boggart a Ingrid Bergman en Casablanca, filme que a su vez cita Ross… Si bien Allen, en Play it Again, Sam, dilucida su tragedia existencial en una comedia filosófica, el protagonista de Taxi Driver, objeto de una “pintura negra” tuya, convierte su vida de comedia en una tragedia filosófica. Ambas, tragedia y comedia, tienen que ver con la repetición… Me interesa del clip de vídeo de la película de Allen el que la obra de Pollock, acerca de la cual hablan los personajes del clip, no se vea. Se intuye que sobre ella se podría decir cualquier cosa y, de hecho, lo importante no es la obra, sino lo que se dice de ella…

ML: Lo que busco en mi trabajo es la relación simbiótica entre el medio y la idea, y lo que quiero hacer. Por ejemplo, yo pinto cuando lo creo necesario. Y entendí que yo tenía de conversar con la pintura negra que ha vuelto a la escena. Termina todo siendo humorístico, me pareció bien chévere hacer ese híbrido de pintura negra con el texto de Scorcese, sobre el hombre moderno. Aquí, la instalación que se crea al poner de frente esta pintura negra y el clip de Allen replantea y problematiza tanto los medios que usé, como los gestos originales de Frank Stella con sus pinturas negras, y de Woody Allen como guionista postmoderno.

LRC: En ese sentido me ha gustado mucho cómo has dispuesto la sala, en forma de cruz, creando quiasmos de sentido entre las obras, cómo ellas mismas se miran entre sí, por continuidad y por oposición. Esas lecturas cruzadas de las obras en conjunto enriquecen a cada una de ellas en su individualidad. La misma nitidez de la sala hace que cada obra se vea como una propuesta emblemática… Un minimalismo “monumental”. La simetría es agresiva, y las unidades de sentido están claramente delimitadas. Tanto orden cuando la exposición es una invitación al desorden, a la entropía. El elemento lúdico en la sala me gusta mucho.

ML: Ese contraste es bien necesario, y es algo que a mí me ha gustado siempre. Lo trae el minimalismo: el contraste entre forma y espacio. Convertir un alfiler en un monumento.

Vista de la exhibición “Found and Lost”, de Michael Linares, en la sala Nuevas Tendencias del Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico.

LRC: En suma, Michael, en tus obras “apropiativas”, me ha impactado mucho cómo replanteas e iluminas “lo viejo”…

ML: Ese es el lema de mi exposición… “jamais original”.

* Publicado originalmente como “Lilliana Ramos Collado.  ‘Conversación con Michael Linares’. ARTES Santo Domingo, noviembre de 2009, pp. 60-66.”